La vida no nos fue dada para que a nuestro paso por el mundo todo fuera muy fácil. Ella misma nos enseña con el tiempo que lo que fácil llega, de esa misma forma se va. El error que muchos cometemos es no ver las grandes oportunidades que tenemos por delante y no solo en nuestros aciertos, sino también en cada prueba o caída sufrida. Las situaciones que vivimos son experiencias de vida y cada una de ellas nos debe ayudar a ser mejores.
Fuimos creados con un propósito y Dios nos pondrá a prueba constantemente en el trayecto de la vida. Ser un discípulo de Cristo no nos hace inmune a pruebas y tribulaciones. Las pruebas que habremos de enfrentar nos van ayudando a prepararnos para avanzar a nuestro siguiente nivel en la relación personal que tenemos cada uno de nosotros con Dios.
Dios ama a sus hijos, eso nos lo enseña La Palabra, veamos Romanos 8:28: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”. ¡Está escrito! Las diversas situaciones que Él permite que enfrentemos en nuestra vida son parte de todo aquello que buscará ayudar a moldearnos, a hacernos sujetos de bien y mejores.
En la vida nuestra Fe estará constantemente puesta a prueba, lograr vencerlas tiene un hermoso propósito en cada uno de nosotros. ¿Son estas pruebas, sufrimientos o tribulaciones una respuesta a nuestros deseos carnales y pecados en la tierra? ¡Sí, claro que lo son! Nuestros pecados deben traernos sufrimiento, pero cada sufrimiento debemos verlo como un recurso utilizado por Dios en su meta de moldearnos y formarnos según su propósito. Lo importante es dejar que su obra sea hecha en nosotros. Porque al final, a través de todas las pruebas y tribulaciones de la vida, tendremos victoria.
¿Victoria? Si, victoria. Vamos a La Biblia, 1 Pedro 1:6-7: 6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,. 7 El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.
Y es para eso que nos servirá cada prueba. Nos ayudará a prepararnos para cuando se revele aquel que ha dado hasta la vida de su hijo para limpiar nuestros pecados.
Déjate moldear por Dios, busca en su Palabra las respuestas que necesites. Cultiva tu FE cada día, se fuerte y comienza a vivir tu vida como Él quisiera que la vivieras y lograrás alcanzar la victoria.
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