Editorial del viernes pasado del periódico El Nuevo Diario no tiene desperdicio alguno y aún hoy vigente en el debate nacional. La Ley 241 es la referente al tránsito de vehículos en nuestro país y data de 1997. Por falta de su aplicación, todos andamos como chivos sin ley por nuestras calles y carreteras.
Nuestra #LeyDeTránsito es buen ejemplo de que no basta con tener marcos legales ya sean especializados o no, sino tener autoridad y voluntad para que estos sean aplicados.
¿Qué sucede hoy? Es simple. A diario vemos como choferes de concho no usan el cinturón de seguridad de sus vehículos y las violaciones llegan al punto de que, impunemente, transitan sin luz trasera y delantera. Lo mismo sucede con las guaguas del «transporte público», que no es tal cosa; estas usan las vías, a todas horas, para hacer carreras y ver quién logra montar mayor número de pasajeros en una vuelta, y pobre de aquel conductor que se queje. También hay quienes, sin medir consecuencias, toman alcohól y el volante al mismo tiempo, todo esto porque la autoridad se ejerce a medias o por momentos.
¿Cuántos muertos menos hubieran si las autoridades aplicaran la Ley y/o si conductores la respetaran por temor a sanción, por ejemplo? El problema del tránsito en República Dominicana bien pudiera enfrentarse con acciones que busquen cumplir y hacer cumplir su marco legal. Hay que hacer respetar la #LeyDeTránsito y ser tan drásticos y certeros en su aplicación, que la gente tema y procure evitar violarla.
Hay que hacer que todos y todas respetemos la #LeyDeTránsito ¡Ahí está la clave! Pero aplicarla sin distinción y sin temor a pequeñas rabietas de sindicatos o ciudadanos que piensan que pueden vivir como chivos sin ley; las reglas son reglas y existen para ser respetadas.
Cuando la autoridad comprenda el valor de hacer respetar la Ley, sin importar quien la quebrante, entonces la realidad del tránsito en nuestro país será otra y las lagrimas por víctimas o multas serán menos.
¿Imaginen un AMET colocandoles una multa, por ejemplo, en la avenida 27 de Febrero por falta de una luz trasera? Te la mereces, ciertamente… Pero en ese momento en el que te encuentras siendo multado, a tu lado pasan un sin fin de autobuses y carros incurriendo en las mismas violaciones que tu, sobre todo «públicos», sin embargo, nadie hace nada ¿Injusto cierto? Esto no debe suceder y para que la autoridad recupere el respeto perdido debe comprender que mientras existan privilegios, esto no lo logrará.
Y no es que quiera que la gente le tema a la autoridad, no, no es así. De lo que se trata es de que la gente comience a respetar la autoridad y sus leyes, pero que sobre todo, a las leyes del Estado y al propio Estado le tema cuando de acciones que pueden atentar contra otros o sí mismo se trate.
En las sociedades en donde la gente no teme al Estado y no tiene respeto por él, el desorden impera, y esto es lo que se ve en las calles de nuestro país.
¿Cambiamos?
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