En los proyectos que emprendemos en todo momento debe estar presente primero Dios, y eso incluye a la política. Pero, ¿Qué es la política? “La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad”.
La coyuntura nacional nos debe llevar a cuestionarnos, ¿Hemos estado realmente preparados para resolver o minimizar las situaciones que se producen en nuestra sociedad? ¿Dónde ha quedado Dios en la vida de quienes ejercemos esta ciencia o este arte de la política, para con cierto criterio, dar respuestas a las necesidades de nuestra gente? ¿Cuál es el sacrificio como valor y lo que este debe significar para el ser humano ejercer o hacer política?.
La definición de política expresada anteriormente, nos invita a profundizar un poco respecto a nuestro compromiso social y político, y sobre todo; el sacrificio que ello conlleva –desprendimiento del egoísmo personal- para lograr construir espacios más justos para nuestra gente; y a su vez, también debe llevarnos a pensar en nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas al momento de elegir a quienes están llamados a ser constructores del sueño o utopía de construir una sociedad justa.
Posiblemente ahí encontramos una de las claves del por qué como sociedad no avanzamos. Lo cierto es que no sentimos el bienestar que supone debemos sentir luego de tantos años de construcción de políticas públicas y municipales para lograr que la gente pueda vivir mejor en la ciudad.
Como ciudadanos es importante que consideremos este valor del sacrificio en nuestros políticos ¿Saben por qué?, Porque el paso del tiempo ha demostrado que al parecer para muchos de ellos, nosotros los ciudadanos y ciudadanas no tenemos ningún valor. Lo que significa que nos han gobernado en la ciudad producto de regalos que nuestros propios partidos del sistema le han otorgado.
Esta reflexión surge a partir de las palabras del pastor y mi padre espiritual Miguel Bogaert de la iglesia Monte de Dios, él hablaba de la gente que busca conectarse con Dios, encontrarlo y hacerlo de la manera más fácil; hablaba de esas personas que todo lo que buscan y quieren lo desean obtener de la manera más fácil. En el culto, que fue el escenario de esta meditación, nos habló sobre la importancia de que como hijos de Dios deberíamos sacarnos de nuestro vocabulario la palabra fácil, y en su lugar colocar la palabra sacrificio.
Y es que como bien él decía, nunca vamos a valorar en su justa dimensión lo que hemos conseguido fácilmente, no damos valor, importancia o relevancia a aquello que no nos ha costado sacrificio alguno. El pastor concluía invitando a los que estábamos allí presente, a dejar de creer en los regalos y aprender a valorar el sacrificio; nos ayudaba a entender que cuando algo es conseguido de la manera más fácil, no lo valoramos.
Extrapolando, si a los políticos de nuestro país les costara algún sacrificio el ejercicio de lo público, quizás viviéramos en ciudades distintas. Al político de hoy hay que llevarlo al gobierno del reino de los cielos, para que aprenda más sobre este valor, para que entiendan que primero, antes de querer algo, hay que empezar a dar, pero ¿Qué van a dar?. Los resultados que el pueblo espera del ejercicio de sus funciones. Satisfacer mínimamente las necesidades de los dominicanos y dominicanas.
A nuestros políticos hay que hacerles comprender que así como mucha gente se pierde con Dios por gustarle lo fácil, así mismo el político perderá a su gente si no pone atención a las aspiraciones ciudadanas, de manera que esta dejadez puede cobrarla el pueblo en sus aspiraciones políticas. Los “regalos” que el político ofrece los llevan a sentirse cómodos y caen en hacer casi nada para favorecer a la gente, percibe que producto de un regalo todo lo tendrá seguro.
El pueblo debe y tiene que levantarse. Es imperativo hacernos enemigo de lo fácil y de quienes todo lo quieren fácil. Solo tendremos una sociedad distinta, cuando tengamos hombres y mujeres temerosos de Dios, hacedores de su voluntad. Hombres y mujeres que desafíen lo difícil y confíen en la providencia de Dios, que conozcan del sacrificio y su valor y que estén dispuestos a él por su pueblo.
Está demostrado que cuando le “regalamos” una plaza al político, este le da la espalda a lo que verdaderamente importa, su gente. Cambiemos la forma en que los seleccionamos, los criterios y valores con que tomamos la decisión. Pongamos todos nuestros sentidos a percibir objetivamente quienes son aquellos que saben sacrificar, y entonces podremos decir que algo estamos construyendo para lograr un futuro mejor.
0 comentarios