Debemos ser muy cuidadosos con lo que hacemos y decimos frente a nuestros hijos, sobre todo, cuando estos están en la primera etapa; todo lo que ven lo hacen y todo lo que escuchan tratan de repetirlo, aunque no logramos entenderlos a veces.

Esta mañana me preparaba para salir a trabajar, me percaté de que mis calzados necesitan ser lustrados, de inmediato me puse en acción, el niño, quien funge como mi despertador, me miraba con mucha atención mientras devoraba su biberón de leche. No habían pasado 10 minutos de mi salida de la casa y encontrándome en el tradicional tapón causado por el camión de basura que siempre está en el medio en horas pico, reviso el teléfono, hacia unos segundos que ‪#‎Claudia‬ me había enviado esta foto, ‪#‎Christopher‬ ya había iniciado la limpieza de los zapatos que quedaron en el closet.

Casi brinco de la alegría al ver a mi hijo tratando de ser como su padre, sin embargo, aquella imagen no se borrará nunca de mi mente, me ocuparé de ello y es que cada día le pido a Dios sabiduría para tomar las decisiones correctas en mi vida, pero sobre todo luz para iluminar mi camino, nuestros hijos terminan casi siempre pisando donde pisamos, comiendo donde comemos y actuando como actuamos.

Pensar en nuestros hijos, es pensar en el futuro de nuestro familia y una buena familia aporta en la construcción de una RD mejor.


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