En facebook, twitter, grupos de correos electrónicos y otros medios digitales sociales, han estado preguntándome cual es mi posición respecto al tema de la demanda del 4% para la educación que justamente demandamos los dominicanos que creemos que la base del desarrollo y la garantía del progreso se centra en esta.
Es cierto, todos debemos vestir de amarillo, llamar la atención de los gobernantes, pero no menos cierto es que no es el momento de demandar un aumento en el presupuesto de la educación medalaganariamente. Creo que el momento es propicio para identificar en qué dirección podríamos aumentar un poco la inversión.
Creo en la lucha del 4%, pero no deja de ser una realidad que lo que amerita nuestros tiempo es que nos sentemos todos los sectores de la vida nacional a redefinir el sistema educativo dominicano. Convertir todo el sector en uno. Hay que discutir sobre ello y si al final la redefinición del mismo plantea que hay que invertir más de un 4% entonces que sea entregado.
Es tiempo de que aunemos esfuerzos en redefinir el modelo, crear el pertinente y luego invertir todo cuanto sea necesario para poner en marcha ese nuevo modelo.
Creo que de haber un aumento al sector educación para el año entrante el mismo debe ser dirigido a elevar la partida asignada a la erradicación del analfabetismo en domincana, la construcción de las 9mil aulas que tiene en déficit en estos momentos el sector educativo nacional y sobre todo la implementación del necesario programa que redefina todo el sistema educativo de la República Dominicana.
Sé que con mi posición estoy llamando a los gobernantes y congresistas a seguir incumpliendo la ley, pero siempre, todo mi vida, he procurado por tener los pies sobre la tierra, en un país pobre como el de nosotros, demandar el cumplimiento de la ley del 4% no es suficiente, debemos demandar cambios concretos en el sistema bajo el cual se están formando nuestros hijos.
9 comentarios
Victor Villanueva · diciembre 6, 2010 a las 2:51 pm
Así es que debe ser! 100% de acuerdo contigo!
Yordalina Hernández · diciembre 6, 2010 a las 2:52 pm
Estoy de acuerdo contigo Amaury, las escuelas publicas no tienen un plan que sea ni siquiera parecido a lo modelos europeos o de países desarrollados el modelo del Sistema de Educación dominicano tiene muchas carencias para darle tanto dinero del presupuesto nacional, que se sienten a redefinirlo y luego lo demás
Amaury Reyna · diciembre 6, 2010 a las 2:53 pm
No solamente eso Yordalina,en la practica ha quedado demostrado en los casos en donde se han producido considerables aumentos al final los fondos destinados han sido utilizado para cualquier cosa menos para fortalecer los respectivos sistem …as. Vease el caso de la entrega del 10% a los ayuntamientos, miremos el caso de la UASD que se ha convertido en un barril sin fondo, que mantiene cientos de botellas en la actual gestión. En fin son un sin numero de factores que nos llevan a la conclusión de que lo mejor es garantizar la mejoria o redefinicion de todo el sistema y entonces luego trabajar en la ejecucion del presupuesto necesario, por una educacion digna, de calidad, pertinente, acorde a los nuevos tiempos…
Liliana C. Pichardo Camilo · diciembre 6, 2010 a las 2:53 pm
A mi me gustaria mas saber que significa ese 4%, primo. Porque invertir en la educacion, segun mi punto de vista, es siempre una buena inversion, pero yo no entiendo bien que significarà aumentar el presupuesto para la educacion. Cual es … el programa? Existe un programa? Esos cuartos en qué van a ser invertidos? en la escuela publica? en la escuela privada? en mas profesores o profesores mejor cualificados?, mejores aulas? descuentos sobre los libros? material escolar gratuito? modernizacion de los recursos (computadoras)? Cuales son las prioridades de la escuela dominicana? que tiene en mente el gobierno para que la escuela dominicana mejore concretamente?
Yo me temo que la buena voluntad de los dominicanos y el deseo general de mejorar la calidad de la educacion en nuestro pais, que es un legitimo deseo de progreso, termine en mas cuartos botados, o peor aun, en los bolsillos de quien sabe quien.
Amaury Reyna · diciembre 6, 2010 a las 2:54 pm
Esa es otra de las debilidades de la demanda del 4% no se establece claramente en que? para que? mucho menos, para donde! no existe tal plan!. Por eso en el escrito de Blog en http://www.amauryreyna.com planteo que en este momento hay que hacer in …versión en la creación de un plan que redefina todo el sistema de educación, la construcción de las 9mil aulas que presenta como deficit en la actualidad el sistema y aumentar de 25 a 100 milllones de pesos el presupuesto al programa de erradicación del analfabetismo en la República Dominicana. Eso es lo pertienente entiendo yo en estos momentos. Luego nuestro compromiso sera invertir todo cuanto sea necesario a partir de los resultados de esa redefinición tan necesaria.
Yordalina Hernández · diciembre 6, 2010 a las 2:54 pm
Bueno y que cuando se le de el pais suba de nivel en cuanto a educación poque la verdad que damos verguenza
Flerida Lara · diciembre 6, 2010 a las 2:54 pm
Estoy 100% de acuerdo contigo. El problema de educación no sólo es de dinero, es de muchas cosas. No pueden ellos ahora mismo ni con el desayuno escolar, imaginense con el 4% del PIB. Primero hay que cambiar toda la plataforma existente y luego poco a poco y con un plan ir aumentando. Es la unica forma. Sino vean el ejemplo de otros países de America Latina
Giselda Liberato · diciembre 6, 2010 a las 3:46 pm
Lo que dice mi hijo tiene mucho de verdad, pero en cierta medida justifica la no respuesta adecuada por parte del gobierno a esa necesidad tan sentida y necesaria; mayor atención e inversión en educación.
Digo esto porque en los planes diseñados y presentados por el presente gobierno, la educación aunque se conceptualice como la base del desarrollo y la garantía del progreso, no es una prioridad.
Roberto Reyna · diciembre 7, 2010 a las 12:35 pm
Considero que con el debate del 4% del PBI para la educación ya el país ha ganado. El reclamo contiene componentes de legitimidad estratégica para el proyecto nacional presente y futuro, que deben ser trabajados en la conciencia colectiva a los fines de que este movimiento no se convierta en una herramienta más de la politiquería y de la búsqueda de espacios de credibilidad perdidos por determinados sectores que han sido más parte de los problemas existentes hoy, en la educación, que de la búsqueda de soluciones.
Por ejemplo, siempre he postulado por el criterio de abandonar el escenario exclusivo de los discursos de las cumbres y las grandes conferencias nacionales e internacionales para concentrarnos en la construcción real de soluciones a los problemas en concreto. Ya no más decir que la educación es la salvación y la fuente del desarrollo, de lo que requerimos es de cultura, políticas públicas y acciones concretas que den respuesta a un modelo que en los últimos años ha multiplicado por mucho la inversión en educación mientras los indicadores siguen presentando resultados ampliamente deficientes en materia de años de escolaridad de la población, permanencia de altas tasas de analfabetismo total y ni hablar de las brechas y nuevas modalidades de analfabetismo que han implicado la incorporación a un mundo absolutamente global y estructurado a partir de las tecnologías de la información y comunicación que han agregado nuevas competencias en la definición de quien es iletrado y quien no para la sociedad de hoy. Si asumiéramos estos dos últimos criterios y el concepto de analfabetismo funcional me atrevería a decir que la inversión en educación, a pesar de ampliar la cobertura y las infraestructuras no ha resuelto el lastre histórico del analfabetismo a que hace referencia mi hijo Amaury y dan razones a Liliana Camilo para preguntarse si el debate de mas inversión ha contemplado la preocupación por los demás factores que le darían sentido, en su uso y destino final. La realidad de que de cada 100 dominicanos y dominicanas que entran al primer curso de la primaria, 43 ya la han abandonado al llegar a 8vo. Curso y la triste realidad de que sólo 25 de aquellos alcanzan las universidades y en estas sólo 6 de esos 25 terminan con éxito sus carrera universitaria, nos indican que los factores d eorden social que generan el abandono de las aulas trasciende la escuela y no se resuelve con el enfoque economicista de más inversión. Con la agravante de que la rigidez de la oferta en estudios postsecundarios y no universitarios es prácticamente nula respecto a ese 75 por ciento que queda fuera del acceso a la educación superior.
El financiamiento, sino quiere convertirse en fetiche, es sólo una condición necesaria para afrontar los graves problemas que aquejan a la educación dominicana, pero no es la condición única, ni suficiente y en muchos casos es incluso contraproducente, cuando la orientación del gasto no se traduce en resultados cualitativos superiores y termina implicando perdida en la capacidad de solución de otros problemas prioritarios y urgentes, directamente conectados con la lucha contra la pobreza y especialmente de forma específica del hambre y el desempleo.
Todo el que promueve una visión de cambios debe saber que las respuestas a problemas complejos tienen que ser soluciones integrales y sometidas a dinámicas temporales que hagan viable la inversión en los esfuerzos de cambios. Ha pasado muchas veces que la demanda de agua potable o de alcantarillados siendo de menor sensibilidad que la de carreteras y caminos, por la lógica d elos intereses de quienes mueven las demandas muchas veces han llevado a respuestas coyunturalistas y el resultado ha sido que hay que destruir calles y caminos recién terminados para resolver entonces las necesidades de agua y alcantarillado por la lógica de nuevas demandas y de nuevos actores en las luchas sociales. Eso pasaría si en una demanda de aumento de inversión no se toma en consideración el hecho de que las infraestructuras son necesarias, pero ellas requieren de personas calificadas para su uso adecuado. Si dotáramos todas las escuelas de tecnología de punta en todos sus laboratorios, tendríamos que responder con absoluta seriedad y fuera de toda politiquería sobre con cuáles recursos humanos calificados se cuenta, de forma inmediata para asumir su puesta en funcionamiento adecuado respecto a las metas a la que estaría destinada la inversión.
Cuál sería el costo final de esta inversión sino se ejecuta con la racionalidad temporal y la lógica integral del fenómeno que genera el atraso en los contenidos formativos o en las competencias a desarrollar para la inserción en la vida cotidiana de un sujeto social que hoy no es el que necesitó la sociedad industrial alfabetizadora, que requería de lectores de manuales de operaciones de sus maquinarias y equipos de producción espacial?
Pongo el ejemplo de mi querida Universidad, mi UASD de mis amores, me encontré el llegar a la rectoría que de cada 100 créditos seleccionados por los estudiantes, 57 eran retirados o no cursados, con la agravante de que los más jóvenes y de mayor disposición de tiempo y voluntad para los estudios no encontraban asignaturas disponibles cuando la requerían en sus procesos de reinscripción y de selección por que ya habían sido seleccionadas por aquellos estudiantes desertores. Óigase bien de cada 100 créditos seleccionados 57 eran abandonados, pero la estructura de gestión del proceso educativo, paga a los profesores cada semestre por atender las necesidades de educación de estos desertores, reproduciendo un círculo vicioso en el que carreras de 4 años terminan siendo cursadas en 6 y 7 años pero han sido pagadas una y otra vez al cuerpo docente, al personal administrativo, se han repetido las inversiones en recursos logísticos de apoyo, en fin lo que constaría 100 al país en educación superior está costando 700, y ni hablar de lo que implica la proyección en costo por tiempo de inserción de estos egresados.
Estudiada las causas de ese componente del fracaso académico, con la simple inversión del proceso de selección de asignaturas para que tuvieran mayores oportunidades los que mayor uso daban a los créditos seleccionados me permitió lograr bajar a 30 de cada cien los créditos retirados, sin tener que invertir un solo centavo. No obstante otras causas del retiro requerían ciertamente una mayor inversión, como lo constituyó la planificación de la oferta de asignaturas en el uso del tiempo y del espacio para oo que se necesitaba tecnología informática más acorde con los niveles de masificación. Sin embargo, hoy veo con tristeza que aquellas medidas que contribuyeron al descenso del retiro determinado por conducta irresponsable o de valoración del bajo costo de los créditos, hoy han sido abandonadas y la tasa de retiro ha vuelto a aumentar a niveles más escandalosos, que lo que ya eran cuando la bajamos a un 30%, porcentaje evidentemente muy alto para una sociedad que mantiene a 75 de cada 100, en edad de escolarización superior, fuera de las aulas universitarias.
Ni hablar del fracaso gerencial que ha significado el manejo de la importante y trascendente inversión hecha por el Gobierno Dominicano en la Biblioteca Pedro Mir, de la UASD, abandonada a su mejor suerte en el presente, en franco deterioro y perdida misional, porque las prioridades en la inversión de las actuales autoridades de la UASD se han orientado a la construcción de locales de sindicatos, a la atención a una clientela política cuya finalidad es completamente ajena a los propósitos y fines de la UASD.
Esto indica que la mayor inversión debe ser defendida a partir de la puesta en marcha de acuerdos de inversión sostenible en tiempo, de identificación de las áreas prioritarias de inversión, del equilibrio del gasto público para que no sean desatendidas otras áreas importantes, como la salud, la alimentación, la lucha contra las demás expresiones del atraso y de la pobreza.
Cuando he dicho al inicio que ya hemos ganado con este debate del 4% es porque entiendo que lo que hoy acontece como fenómeno comunicacional y social alrededor de esta demanda puede y debe ser adecuadamente aprovechado para que la sociedad dominicana reconstruya su pacto social hacia un nuevo contrato social en el que el respeto a las leyes no sea visto como un reclamo de lo conveniente sino cultura de vida cotidiana de gobernantes y de gobernados, que no excluya ningún tipo de Ley, en su cumplimiento, que no haya que retaliar, para que el empresario pague sus impuestos, el ciudadano no contamine el ambiente con la basura, para que el legislador al formular las leyes lo haga con la racionalidad y el equilibrio adecuados.
Pongamos por caso, en este nuevo contrato social la claridad y la gestión transparente de los recursos públicos de parte de los gobernantes, la ausencia de doble moral para enfocar las conductas con el prisma del interés sectorial, grupal y/o partidario.
Aprovecho para señalar que el 4% del PBI es una responsabilidad de todos y de todas en su cumplimiento, comenzando por el Gobierno y los propios legisladores que lo aprobaron, en un Congreso mayoritariamente conformado por legisladores del partido que hoy está en la oposición y por el mismo Presidente que dirige la nación. Ambos partidos han ejercido el control del Gobierno Central, teniendo al mismo tiempo el control del Congreso. Considero que si el PBI no es el factor que articula supuesto de la Nación y más bien este depende de los ingresos que son tributados, lo correcto es modificar la Ley para que el compromiso del Gobierno, cual que sea, se pueda cumplir en base a lo que es su instrumento de desarrollo y orientación del gasto público.
No estoy proponiendo con esto que sea reducido el monto a ser asignado a educación sino que se traduzca en su equivalencia al porcentaje correspondiente del Presupuesto y Ley de Gastos que es lo que puede hacer viable el cumplimiento de la Ley. Debemos entrar en el debate de si además de mejorarse el salario al personal docente, técnico y administrativo de educación, se pone en marcha una rigurosa carrera docente administrativa que permita pagar según los méritos del desempeño, la operacionalización del Plan estratégico Nacional de Educación en todos sus niveles, para que dejen de ser manuales o declaraciones de intenciones sin sistemas de indicadores a alcanzar, debemos de atrevernos a dar el paso de integrar a profesores y técnicos extranjeros para acelerar la superación de las deficiencias en recursos humanos actuales, mientras se pone en marcha un proceso de formación de maestros que elimine esta necesidad para el futuro, necesitamos que la familia dominicana entienda que la responsabilidad de la educación no está exclusivamente en el Estado, sino en la familia, la que debe ser parte de la escuela, de su gestión, como lo indican las leyes vigentes, y para lo que también hace falta una escuela de padres y madres que le entrene y capacite en ese rol y le desarrolle competencias bajo el concepto de educación para toda la vida, que parece hoy mas una consigna que una necesidad de la reproducción social y productiva actual.
Los valores se refuerzan en el aula pero se construyen en el ejemplo del hogar, en el modo de vida de tu entorno por lo que debemos abandonar esta visión que coloca a la escuela como un instrumento para verla como sociedad, o más bien convirtiendo a la sociedad en escuela, no sólo de la formación de valores sino incluso de competencias que se desarrollan y se afianzan fuera de las aulas, en el voluntariado social, en la cooperación con el cumplimiento de las funciones públicas y en el ejercicio de los principios de responsabilidad social empresarial y en la condena moral a los que se construyen así mismo y a su entorno desde prácticas que destruyen la convivencia humana decente, honesta y democrática.
Por ahora te avanzo estas ideas, confiando en que simplemente sirvan como una contribución a la construcción del nuevo sujeto social y la nueva ciudadanía que va creando la virtualidad, y que estos vayan formando conciencia crítica detrás del juego de los intereses, mientras confío en la sabiduría y el buen juicio de quienes desde el Estado han invertido tiempo, recursos y sueños en la generación de una sociedad dominicana más acorde con nuestros tiempos pero aferradas a las más sanas tradiciones y valores de nuestra cultura nacional. Espero que las revoluciones porvenir no terminen por cortar las cabezas de los que las han construido y conducido a su éxito de establecimiento de cambios, y que la justicia por primera vez sea presente y fuente del reconocimiento de los méritos del presente más que reconocimiento de méritos, en el futuro, cargado de la angustia y del arrepentimiento de quienes no supieron ser entes agradecidos.
Tu Papá