Hay papi… si tu supieras… ahora es que estoy leyendo tu correo… la verdad es que no me recordaba de ti. Si lo sé, fui un poco egoísta al respecto, ahora que te leo llegan a mi mente las cantidades de veces que te veía a ti leyendo hasta la saciedad aquellos libros de Benedetti, mientras yo me perdía de aquellos hermosos espacios por estar metido a este mundo de la tecnología.

No sé cómo no me pasó por la cabeza ese reconocimiento que hicieras a Mario en tu página personal cuando la empezamos a construir hace unos años. La verdad es que me he comportado como todo un egoísta. Te pido disculpas, y aunque pudiera interpretarse como una excusa debo explicarte que con todas estas cosas del trabajo, más el ajetreo  de los exámenes finales del semestre, sumado a ello el dolor que me causó la pérdida de Benedetti me hizo borrar o pasar por alto no solo esta, sino muchas otras.

Ayer, cuando regresaba de mi viaje por San Pedro e Higuey, me enteré de la muerte de Cocco. Estoy mucho más triste de lo que pudieras imaginar. Tú has perdido a un hermano y amigo  y yo he perdido a alguien que consideré y consideraré siempre como un PADRE, pues al igual que a ti, lo tuve y tendré siempre como ejemplo a seguir. Vida intachable, Ejemplo de Moralidad, Honesto, Capaz, Decidido. Podrán escribir un millón de diccionarios de las  diversas lenguas que componen el mundo y en todos ellos no habrá suficientes palabras positivas para construir una carta, ensayo, artículo o libro sobre él.

A Mario y Cocco los recordaré siempre… Que la poesía se haga vida y la vida moralidad y forma de vivir.

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