Disculpen por no escribir con tanta regularidad, el problema radica en que la realidad que se vive en mi medio y su día a día me obliga a tener que restringirme de decir o hacer, pues terminaría por ofender y/o agredir verbalmente a alguien y frente a esto es mejor, encadenar mi cuerpo y amordazar mi boca.
A veces la imperfección de la sociedad en que se vive, choca frente a frente con la idea perfeccionista de la que sociedad que nuestra mente desea y el no poder hacer nada para lograr llevarla a donde queremos nos lleva tal vez al negativo pensamiento de que estamos destinados a vivir en un mundo lleno de imperfecciones, pero el poder de hacer que todas aquellas cosas cambien y caminen por el sendero de lo correcto está en nuestras manos y es una responsabilidad como ente poner nuestro granito de área para que se inicie dicho proceso, yo me encuentro en el.
Y no hablaré hasta que no le vea iniciado… no soy DIOS para cambiar las cosas, pero tengo el poder de hablar, para que nosotros sus más fieles seguidores y servidores demos un salta y un gran paso al cambio, que TODAS Y TODOS NECESITAMOS EN LA SOCIEDAD.
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